domingo, 25 de noviembre de 2012

Endieciochada.

2010, 14 años y shuer in love de las de pino. No cachaba niuna, lo acepto, pero la adrenalina de estar con una chiquilla me recorria enterita.
La D., si le pregunto se que reconocería que ella me empezó a jotear primero, sin saber que esperar de una pendex de 13 años. Yo le gustaba, y yo no sabia que onda yo con ella, hasta que... La palabra mágica: "me gustan las niñas", dijo ella. Y yo, como en un cuento de hadas porno, le dije: "A mi también". Pura mentira, si no conocia el power de las tulas, y aun no lo conozco.
Me empezé a enganchar con otras F., D., G., etc etc etc. Pero ninguna era lo mismo, nisiquiera la D. era lo mismo. Pero algo me llevaba a ella, me hacia sentir querida, y por supuesto, me hacia sentir que yo era TAN rica que hasta las minas me miraban.
Por supuesto, no fue todo bonito, nos separamos, el pololo me pateo por tortillera, ella anduvo con otros/as, y llegue a un punto que hasta como maricona lloraba por ella, sin saber porqué.
Asi pasaron dos años en que nos amábamos en secreto, pero ni de piquitos hablemos, porque ni siquiera nos chupetiabamos las caras.
Pero bueno, si la historia no es tan triste, culmino nuestro nidito en el aniversario del colegio de este año.
En resumen: Yo lloraba, ella me siguió  me acerqué, besito chico, me miro, me tomo la mano, se rió de nerviosa,  me llevo al baño de la esquina, no podía cerrar la puerta, en un intento sexy me apoyé contra ella, beso beso, saliva, beso.
No fue el ultimo, volvió a pasar mientras en un baño hacíamos vomitar a una niña que estaba más cura que, no sé. Asquito.
Quizás, donde estará metido ese pobre angelito ahora, en su pieza cortando venas, quizás no por mi, por todas las demás). No la culpo, la pase bien también.

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